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dilluns, 31 d’octubre de 2011

Historia de la Baraja de poker

No son demasiado precisos ni conocidos los orígenes exactos del juego de cartas. Hay quien dice que los naipes fueron utilizados originariamente como simples instrumentos adivinatorios, como el tarot, y de ahí pasaron a convertirse en instrumento de juego de azar, pero la teoría no ha sido suficientemente probada.
Se teoriza sobre la posibilidad de que las 52 cartas simbolizan las 52 semanas del año, las 12 figuras corresponden a los signos del zodíaco, las trece cartas de cada palo los meses lunares y los cuatro palos las cuatro estaciones. Es una teoría interesante, pero no demostrable, por cuanto a lo largo de los siglos, no se han alterado sus símbolos ni su grafismo salvo para estilizarlo más o menos, pero nunca para alterarlo.
Otro criterio es que cada palo tiene una significación concreta. Los oros o diamantes, sedan el Comercio, según la hipótesis; las espadas o picas, la Milicia; los bastos o tréboles la Agricultura; y, finalmente, las copas o corazones la Religión. A esta última teoría se han sumado numerosos estudiosos del tema.
Sea como sea, parece ser que los primeros juegos de naipes tienen su origen en Europa, muy posiblemente de origen italiano, y se comenzaron a popularizar a partir del siglo XIV.
Refuerza esa teoría el hecho probado de que ya en 1330 se jugaba en España y tenía un cierto arraigo en el país, dado que en ese año el rey Alfonso XI dictó una orden, prohibiendo expresamente a los Caballeros de la Orden de la Banda, que él había fundado, intervenir en “partidas de naipes ni cosa parecida”. Más tarde, en 1387, otro rey español, Juan I, ampliaría esa prohibición a todos sus súbditos, no permitiendo legalmente ningún juego de cartas.
Pero como sucede siempre con esta clase de prohibiciones que van contra el sentir popular, tanto por la diversión que el juego produce en sí, como por sus indudables efectos en lo económico, no con ello se logra erradicar el juego ni mucho menos, y se practica clandestinamente, hasta que ya en 1543 el Estado español estipula que nadie puede entrar naipes en España. Y un año más tarde, concede a un banquero de Medina la exclusiva de ventas de barajas, apareciendo en el siglo XVII, por vez primera, un impuesto que se conoció con el nombre de "renta de naipes".



En otros países europeos suceden cosas parecidas, alternándose las prohibiciones reales con los permisos y licencias que permiten a los diversos Estados recaudar fondos e impuestos gracias a unos juegos que nadie, pese a cuanto se puedan prohibir, dejará de practicar en sus casas o en locales clandestinos.
Así, van arraigando en la sociedad los más variados juegos, desde las inocentes partidas caseras y familiares hasta Ias grandes timbas de casino o de recinto más o menos legal, que hacen correr inmensas fortunas y generan tantas euforias como desgracias, e incluso llegan a causar asesinatos y suicidios.
Se sabe que existen curiosos juegos de naipes hechos de plata y otros metales preciosos, de una notable antigüedad. Especialmente para las artes adivinatorias, se han encontrado cartas no sólo de plata, sino alguna de oro, de origen remoto. Son naipes rudimentarios, pero de un enorme valor histórico y material, que hablan ya, si no de juegos concretos, sí de posible utilidad adivinatoria. Tengamos en cuenta que al tarot, posible origen de todos los juegos de naipes, se le atribuye, con bastante fundamento, origen tan lejano como es el egipcio. Es más, existe un “tarot egipcio” que no responde a ningún capricho, sino a indicios claros de que dicho juego de naipes ya se encontraba en tan remoto pueblo.
Hay quien piensa, incluso, que los naipes pueden tener un origen chino, como sucede con el dominó o el mah-jong, pero lo cierto es que, de provenir de ese país, tendría que ser con anterioridad al propio Antiguo Egipto, y eso ya no parece probable.
Hoy en día, los fabricantes de naipes han derrochado imaginación en recrear nuevos juegos de cartas, sobre todo del grafismo francés o americano, adoptando toda clase de temas a los naipes tradicionales. Así, podemos ver motivos históricos en ellos -egipcios, persas, etruscos, árabes, medievales, etc.-, artísticos -cuadros o esculturas famosos-, culturales, taurinos, deportivos, cinematográficos, políticos, geográficos, conmemorativos, eróticos y un largo etcétera, sin alterar el palo o el valor de cada carta.
También muchos países encargan emisiones de barajas conmemorativas de sus efemérides nacionales, como se encargan en filatelia sellos de conmemoración. Y hemos podido ver barajas como homenaje a la Guerra de Suez, a la de Secesión americana, al jubileo real británico, a la conquista de la Luna o a los éxitos espaciales, a los Juegos Olímpicos y otros muchos acontecimientos. Resulta obvio apuntar que esas ediciones hacen las delicias de los coleccionistas de naipes, que los hay y en abundancia.
En España, un museo del naipe, digno de visitar es el que posee la firma Heraclio Fournier en su sede de Vitoria (Alava), donde por cierto pueden verse hasta naipes circulares, labrados en plata pura, dentro de una amplísima y fascinante colección de barajas de todo el mundo y de todos los tiempos.

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